11 de diciembre de 2017



Borda de Ambar mi Mente - H. Urruspuru


(... La mayor parte de su vida la pasó internado en el Borda, para hacer menos largas esas horas dentro, imagina a una compañera, y le da un nombre: “Ambar”. Ya enfermo y viejo, antes de morir, le habla de esta manera...)

Ambar. Corté un retazo de cielo,
             un retazo húmedo
             para mi frente ardida,
             y me invadieron las estrellas,
             se colgó mi risa de las Pléyades,
             se asomó mi silencio tímido al padre de los abismos.
             ¡Oh, este juego azul!

Ambar. Mi niña, niña intensa.
            Tengo las manos hacinadas de recuerdos.
             (Ya no los quiero.)
             Y la voz... quebrada entre las rejas.
             ¡Solo mis ojos te pronuncian!
...¿Ves? Agravia la retina tanta promiscuidad.
             Esa cercana tumba prístina.
             El acaecer de las plegarias matinales.
             220 sueños de sayal blanco.
             Los sibaritas de Edison.
             Sus rosarios, tendones contraídos.
             Esta ática procesión al monasterio
             de los gritos nocturnos.

             Nada es legal. Nunca lo fue.
             No es justo que las arpías
             sean aurigas en mi cuadriga funeraria.
             Solo hojas secas
                                          entrañablemente simples
                                          como el candor de un pesebre celeste
                                          en la villa de enero.
             Solo hojas secas
             y al viento por guía
             al sol por carroza
Ambar... la paz por corcel.

Mira.
           
Ya me han de circuir aquellos que exornaron mis paisajes.
      Sé. Sus semblantes tomarán tenencia de mi amor.
Así.       Irse como la tarde con el sosiego de los pájaros.
             Darse como las paredes altas a las sombras encaramadas.
             Inmiscuirse en aquellos misterios
             que anegaron de esperanza la soledad de siempre.


Ambar.  He aquí el legajo de mi testamento:
              Estos universos creados en la celda,
              te pertenecen.
              (Tendrás las horas).
              Los llantos, exoneraciones vanas, neblinas;
              tardíos viajeros de antiguas constelaciones otoñales.
                                        Los llantos... son tuyos.
                                        (Tendrás los días).
               El canto, anochecido ruiseñor, confinado de cielorraso;
               el verso, el ruego y el canto,
               mis pobres aves encadenadas
                                           tómalas... también tómalas.
                                           (Tendrás los años).
               Los pasillos, los muros, mi cama, la noche,
               la ventana leve y el frío,
                                                     posesiónate de ellos.
                                                     (Tendrás mi vida).

Ambar. Me muero.
                              Se esclarecen mis ilusiones.
                              Hoy las luces equidistan titilantes
                              del centro vital de una cala marchita.
         
            Me muero.

Ambar. Mi niña, niña intensa.
                                               ¿...Vendrás conmigo?
                        
                          No permitas que hospede al miedo.
                                           


                                               ¿...Vendrás conmigo?...

10 de diciembre de 2017


“Sin Título” (Vademécun Botánico) - H.Urruspuru

... ahora, que tu nombre se recluye en posición fetal dentro de la página perdida de un vademécun botánico sos: (tu recuerdo, tu voz) algo "todo verde" todo un río verde-nenúfar, y que para retenerlo en el dique roto de la memoria se deberá hacer un esfuerzo poderoso, una concentración extrema que flote como bajo siete moreras siete llaves y que recién ahora, recién ahora... den sombra.
Sombra (y que conste en el parte médico) que a esta altura de la respiración ya se ha ido el sol, y llueve. Han salido hongos comestibles que rodean mi triste silueta acostada así dibujada en sus contornos en blanco, márgenes de las hojas de un libro... y me morí.
Pero... ¡Llueve, Dios mío! Y ha ganado/conquistado la luna más roja toda mi cabeza que falleció en la operación. Que todavía entre pinzas está abierta al asombro, y te abracé fantasma a vos, mi Vademécun Botánico... (¿Qué era lo que querías hacer de éste jardín...? ¿Qué era? ¿Qué decías...?)
Y varias constelaciones pasan así sobre la noche del olvidado. De este a oeste sobre sus ojos secos, anestesiados, pasa el cielo terrible del conourbano y él, ya mira desprendido de todo ego ese carrousel. Las estrellas se reflejan en la verde línea de un monitor cardíaco que se echó recta; como a descansar por siempre en el gráfico de la pantalla.
Resumiendo: "Tu nombre", fue hablado por aquellos ojos marrones, abiertos, enhiestos; que a sus párpados ya no le pidieron un esfuerzo. Un último esfuerzo por cerrarse.

No. Ya nunca lo hicieron... se quedaron, como leyendo.


Borda de Ambar mi Mente - H. Urruspuru


(... La mayor parte de su vida la pasó internado en el Borda, para hacer menos largas esas horas dentro, imagina a una compañera, y le da un nombre: “Ambar”. Ya enfermo y viejo, antes de morir, le habla de esta manera...)


Ambar. Corté un retazo de cielo,
             un retazo húmedo
             para mi frente ardida,
             y me invadieron las estrellas,
             se colgó mi risa de las Pléyades,
             se asomó mi silencio tímido al padre de los abismos.
             ¡Oh, este juego azul!

Ambar. Mi niña, niña intensa.
            Tengo las manos hacinadas de recuerdos.
             (Ya no los quiero.)
             Y la voz... quebrada entre las rejas.
             ¡Solo mis ojos te pronuncian!
...¿Ves? Agravia la retina tanta promiscuidad.
             Esa cercana tumba prístina.
             El acaecer de las plegarias matinales.
             220 sueños de sayal blanco.
             Los sibaritas de Edison.
             Sus rosarios, tendones contraídos.
             Esta ática procesión al monasterio
             de los gritos nocturnos.

             Nada es legal. Nunca lo fue.
             No es justo que las arpías
             sean aurigas en mi cuadriga funeraria.
             Solo hojas secas
                                          entrañablemente simples
                                          como el candor de un pesebre celeste
                                          en la villa de enero.
             Solo hojas secas
             y al viento por guía
             al sol por carroza
Ambar... la paz por corcel.

Mira.
           
Ya me han de circuir aquellos que exornaron mis paisajes.
      Sé. Sus semblantes tomarán tenencia de mi amor.
Así.       Irse como la tarde con el sosiego de los pájaros.
             Darse como las paredes altas a las sombras encaramadas.
             Inmiscuirse en aquellos misterios
             que anegaron de esperanza la soledad de siempre.


Ambar.  He aquí el legajo de mi testamento:
              Estos universos creados en la celda,
              te pertenecen.
              (Tendrás las horas).
              Los llantos, exoneraciones vanas, neblinas;
              tardíos viajeros de antiguas constelaciones otoñales.
                                        Los llantos... son tuyos.
                                        (Tendrás los días).
               El canto, anochecido ruiseñor, confinado de cielorraso;
               el verso, el ruego y el canto,
               mis pobres aves encadenadas
                                           tómalas... también tómalas.
                                           (Tendrás los años).
               Los pasillos, los muros, mi cama, la noche,
               la ventana leve y el frío,
                                                     posesiónate de ellos.
                                                     (Tendrás mi vida).

Ambar. Me muero.
                              Se esclarecen mis ilusiones.
                              Hoy las luces equidistan titilantes
                              del centro vital de una cala marchita.
         
            Me muero.

Ambar. Mi niña, niña intensa.
                                               ¿...Vendrás conmigo?
                        
                          No permitas que hospede al miedo.
                                           

                                               ¿...Vendrás conmigo?...

4 de diciembre de 2012

Historia de un Campanero – H.Urruspuru


¿Quien era aquel hombre que tañía las campanas más puras de la vieja Europa? ¿Las campanas de una abadía en el finisterre... la más blanca, la más entre mares islas de nubes, la más cerca de todas de Dios?
¿Quien era aquel hombre que entregó sus arrugas al cántico gregoriano, al viento de los estíos panaderos en el aire, a las cigüeñas de alas frías, a la lluvia?
¿Quien, ese hombre con los ojos llenos de campiña, amigo secreto del Bosco; ajenas sus manos a las cosechas (no así su boca, semi-monje gordo) ajenos sus pies a las uvas (no, así sus labios, semi-monje ebrio)...?
¿Quien fue ese hombre parte de un cuento con letras góticas? Parte de un pueblo en donde atardecía puntual, el mundo. Desde donde partían caminos que desaparecían en Roma y ríos, que se hundían en cuevas paganas y en donde la vista y la vida llegaban, hasta donde lo permitían mucho más que siete colinas extrañas, que alguna vez contuvieron soldados muertos... viudas vivas y en llanto, y mártires, de cuando el Señor no estuvo apenas, apenas, por un rato...

¿Y quien, era aquel hombre que sembraba campanadas?
Que una vez conoció el mar interior y lo trajo en palabras, en historias de puertos, a los niños del pueblo. Lo trajo milagrosamente consigo en sus manos inmensas.

... Son las 7 de la tarde.
Allí están las campanas.
Estalla el cielo en aves. Siluetas. Universos pares de alas largas que se elevan desde los techos. Se elevan y abajo en la calle brotan los rostros. Se intercambia heno por pan. Frutas por madera seca. Duras monedas por áspera cerveza. Se lucen nuevos vestidos oscuros y los carros están limpios, vacíos, aún no es el tiempo de la peste en la Europa vieja...
... ¿Y los hierros de la Inquisición? Solo por hoy, están limpios. Solo por hoy, estarán fríos...

Son las 7 y la voz de Dios cambia de dueño entre tanto presagio, del que habrá que saber (cruz Tau mediante) volver, y volver...

¿Quien era entonces, aquel hombre que murió en ese tiempo como de largo incienso...? ¿Es ahora, un tapiz en un museo? ¿Un título en un catálogo? ¿Breve reseña en los labios de una guía?
Su recuerdo... la sombra ocre, lo que de él resta, traerá siempre: Las Campanas...

6 de noviembre de 2011


Sin título - H. Urruspuru

Soy Bartleby! Soy Bartleby! Hijo de todos los amanuenses copista de las lunas... todo lo copié! La Divina Comedia bajo continua lluvia de grappa del Po. Al Decamerón letra a letra con derretida vela negra del averno. Al Don Quijote en trazos ininteligibles y era mi mano un molino loco, volador. Bajo los efectos del opio adormilado en pipa churchwarden terminé para mi jefe muerto al Ulises de Joyce... Y un día me copié a mi mismo. Envuelto como para regalo, heterónimo de las nadas... desaparecí en un caluroso Portugal. Solo, dejé flotando el ruido de mi pluma de cálamo marrón, sobre papel de arroz. (Y en la luz-ojos-gastados, de una lamparita de 25 watts, que se apaga lenta, quedó en el aire el perfume dulce amargo de mi tinta negra). Cierren este libro.

14 de octubre de 2010

Cuesta de Lipán, Jujuy, Argentina

Salinas Grandes (a M.T.)
por H.Urruspuru

(corazón) ... Ay! del alma que se vuelve salitral y se hunden se hundan nuestras manos en piletones de sal, huellas locas en hilera pisadas enormes de Zupay, sobre esta nada blanca para salir, más blancos, tus dedos y los míos entrelazados, como alas almas espectrales en la noche de estrellas que nos persiguen, Cruz del Sur en el Norte, desde hace 2 meses y medio, nada más...
Salinas Grandes, como toda razón de vivir y de ver, este espejo del sol. Cuesta de Lipán.
Arrieros de carbonilla hoy, delineados en telares. Arrieros que abrieran la senda de mulas para el zig zag de acuarela de los obreros de vialidad.
Viento y vicuñas aposentadas al costado de la 9. El auto trepa, nuestras miradas se entrecruzan y trepan.
Hito fantasma: 4170 mts. sobre el nivel de la soledad y del mar lejano, lugar en donde (corazón, luna roja) la vida por momentos parece ser sólo una montaña de aire enrarecido y respirar profundo, beso de Abra y de roca antigua, en donde enamorarse, hasta el fin...
Entilcareados, nunca, nos diríamos que no...

10 de octubre de 2010


Audicionando – H.Urruspuru

... la coreuta que audiciona tardía para mí, cuerda soprano de lunas enteras (cuatro); holgada se desliza pies descalzos por la partitura en sombras de mi entre-sueño. La tomo. Y ella, en un silencio largo, sensual, de redondas y blancas, me toma a mí. Y no existe, enamoramiento mayor que la voz del mundo, en una sola.

20 de junio de 2010

Un baiser de gôut de cocaine – Héctor Urruspuru
(traducción al francés por Adriana Bonini)

un baiser de gôut de cocaïne
je te l’ai demandé
et tu me l’as donné...

un baiser long
comme la bière brune,
l’houblon amer de la nuit
je te l’ai demandé
et avec tes griffes peintes
comme à la peinture à l’huile
tu me l’as donné,
en rouge de cadmium et faux
(mais tu me l’as donné)

et tu partais,
sous une lune d’os
depuis des mois
te en realité
je m’en foutais...

Que tu me poussasses!
au centre du volcan
du magma de ton sexe
en cendres obscures!
je te l’ai demandé
et oui... tu l’as fait.

Et tu es là,
pour moi,
à bout de souffle
et sans pleine lune
dans la bouche immorale

et sans temps,
tu es, tu es
dans le portrait,
en faisant tes adieux.
En faisant mes adieux.

Un Beso con sabor a cocaína - H.Urruspuru
Un beso con sabor a cocaína / te pedí, / y me lo diste... / un beso largo / como la cerveza negra, / lúpulo amargo de la noche / te pedí / y con tus garras pintadas / como al óleo / me lo diste, / en rojo de cadmio y falso / (pero me lo diste) // y te ibas, / bajo una luna de hueso / desde hace meses / y en realidad / me importaba / una soberana mierda... // Que me empujaras! / al centro del volcán / del magma de tu sexo / en cenizas oscuras! / te pedí, / y sí, lo hiciste. // Y aquí estás, / para mí, / sin aire en los pulmones / y sin luna llena / en la boca inmoral. // y sin tiempo / estás, estás, / en el retrato, / despidiéndote. / Despidiéndome...
Les corps récemment aimés – Héctor Urruspuru
(traducción al francés por Adriana Bonini)

S’il y a quelque chose que je voudrais dire, avant que la nature me rende synthèse
(des traits de fusain),
C’est que j’aime, profondément, l’odeur des corps récemment aimés;
et l’absence d’ordre dans tes cheveux et dans tes gestes,
qui sait de quelles hauteurs ils sont en train de descendre.

S’il y a quelque chose que je voudrais écrire
(un doux patrimoine de ce qui est gémissement)
(avouer)
C’est que je suis un peintre et un musicien raté. (Oui).
Néanmoins, la légèreté bleue de ton dos dans la chambre,
c’est une chanson en cordes d’acier et une eau forte demesurée;
et elles génèrent, le chemin... ralentissement long
de tes jambes nues qui vont,
du lit parfumé au miroir de la salle de bains.

De la nature et de la synthèse, alors. Du fusain et des traits.
Une aube de miel brisée. Une route solitaire.
Sûrement je ne serai pas à toi, ni mémoire par moments
Mais il y a ,
il y a quelque chose que je voudrais dire
(deliberée créature de sucre et des cheveux décoiffés);
et c’est, que j’aime... profondément...
l’odeur des corps récemment aimés.

Cuerpos recién amados – H.Urruspuru
Si hay algo que quisiera decir, antes de que la naturaleza me vuelva síntesis / (trazos de carbonilla), / es que amo, profundamente, el olor de los cuerpos recién amados; / y la falta de orden en tu pelo y en tus gestos, / que quién sabe de qué alturas vienen bajando. // Si hay algo que quisiera escribir / (dulce patrimonio de lo que es gemido) / (confesar) / es que soy un pintor y un músico fracasado. (Sí). / Sin embargo, la levedad azul de tu espalda en el cuarto, / es canción en cuerdas de acero y un aguafuerte desmesurado; / y generan, el camino... demoradamente largo / de tus piernas desnudas que van, / de la cama perfumada al espejo del baño. // Naturaleza y síntesis, entonces. Carbonilla y trazos. / Quebrado amanecer de miel. Ruta solitaria. / Que seguramente no seré de tí, ni memoria de a ratos. / Pero hay, / hay algo que quisiera decir / (deliberada criatura de azúcar y cabellos despeinados); / y es, que amo... profundamente... / el olor de los cuerpos recién amados.

10 de octubre de 2009

Imagen: Licántropos, recostados en la pared de un cementerio
El auto II - H.Urruspuru

de una anilla de bronce
en mi muñeca
quiere tu pelo atarse

la lluvia es nuestra casa

como cosa imposible
y a partir de soledades
se nos entremezcla
el beso Nro. 1

"no debe volver a
suceder esto" dices,
y te dejo el corazón
en el asiento del auto

intentarás asesinar
lo que resta de mi sueño
sintiéndote sucia

soy
los lobos peligrosos
de los que deseas
poner distancia

por que no los matas hoy
que es luna llena?

te gusta habitar nuestra casa
la de la lluvia
y quedar atrapada
en una anilla de bronce?

dímelo...

10 de agosto de 2009

No se doblega el halcón frente a las llamas...
(cetrería) H.Urruspuru

... no se doblega el halcón frente a las llamas color petróleo de la noche, dónde está… díganme: la rodilla del halcón? dónde entonces, un halcón genuflexo? o cuándo...?

y qué hacer con él si no vuela? si acepta de buen grado arder en el cielo nocturno, por siempre? asteroide incandescente suspendido quieto, meteoro, que aguarda la voz de dios para seguir su derrotero…

- eso es el halcón -

los halcones no mueren sobre la tierra deciden caer inertes hacia lo alto, ya ves, que no existe el arriba o el abajo en el alto, abismal, cielo estrellado…

los fantasmas vuelan en las sombras y no hay ciudad bien avenida que no tenga muertos que sobre ella vuelen; y no hay cielo por más mal nacido que no tuviere un halcón que en él, alguna vez, no haya girado, y girado...

cuando el halcón hace el amor en su nido, se vuelven de oro las ramas con las que está hecho, y del mismo sale un arco iris de colores neutros… opacos, que cruza hasta el amanecer la noche dejando en el aire puentes veloces de pasión, graznidos de sexo, de vértigo…

- eso, es el halcón -

Epílogo:
hice cetrería cientos de años atrás en tierras moras, y euskalduna y extranjero cabalgaba un desierto ocre que devenía siempre, en un mar celeste debajo de un cielo celeste, sin horizonte visible posible, en donde mi halcón cazaba a la paloma de Pablo Picasso, que ya había nacido para ese entonces… cobarde… blanca, y de huidizos, ojos rojos...

11 de mayo de 2009

"Sin título" - H.Urruspuru

la mujer que camina por el prado y va
comiendo lo salvaje que encuentra, y levita

el hombre desnudo que atraviesa la ciudad
y toca, por cábala, todas las vidrieras

el caballo gris de un sueño de príncipes
que lleva una cicatriz de jabalí, en su vientre

... con estas tres imágenes te toco timbre
y vos, las acomodás celestes, sobre la mesa

y les das un órden, y armás, el rompecabezas
de un Mayo mágico, un Mayo indecente

y ahora, se lee en el collage que el poema
no es mío, ni fué nuestro, es... la lluvia final

que lo está diciendo, con tus manos sobre
mis piernas, y con mis ojos, sobre tus lentes.

25 de marzo de 2009

Foto: Pier Paolo Pasolini, frente a la tumba de Gramsci
Sin título – H.Urruspuru

… en mi agenda
llevo poemas de Pasolini
que he bajado de Internet
y hojas en blanco / muchas
pienso en mi soledad como una hojarasca

en mi agenda este año
no he escrito tu nombre
y ya comenzé a olvidar tu teléfono
la forma núbil de tu risa

si mi agenda fuera un aeroplano (sueño)
si la viera irse
oscura / ave de muertes /
si no fuera la sombra que es

... “Pasolini murió asesinado”
dice el prólogo en una parte
voy detrás de mi agenda
por la Avda. Corrientes

ahora bebo un café...
factor rh / alergias /
medicamentos contraindicados /
en caso de emergencia comunicar a:...

... sin azucar,
la luz de neón asesta
una puñalada teatral a los solitarios /
miércoles / wednesday / quarta ...

cada vez que se abre la puerta
tu fantasma
vuelve a caminar entre las mesas

“... mozo, un anís...”

anoto en mi agenda:
“pongo una ficha en la rockola,
Vos, bailabas muy bien” /
un largo aullido humedece
la palma de mis manos

dibujo soles eclipsados
los mismos árboles sin hojas sin raíz
escribo y tacho tu nombre diez veces /
diez veces

husos horarios mundiales /
Islamabad GMT + 5 h. 30 m.
unidades de medición /
“tengo el alma sin feriados” anoto

y ya he leído “Cenizas de Gramsci”
sus 6 cantos / 6 veces
y ahora me voy /
la agenda es un péndulo en la mano

un reloj sin fin.

8 de noviembre de 2008

(foto: hogar antiguo, en el Pucará de Tilcara)
El corazón que conociste - H.Urruspuru

I

El corazón que conociste
estaba hecho de arpillera beige.
Olía a menta. A romero recién cortado
y lo habitaban, aves migratorias
de onix

como retazos, de barrios de un oeste fabril;
silbatos de trenes eléctricos a lo lejos
te lo recordaban... a lo lejos...

cuando te enamorabas y te gustaba,
(morocha de lecturas como liturgias)
poner, tu oído derecho sobre él...

...Jugar, a imaginártelo cruzando
arroyos de miel de arrope en Tilcara,
entrando,
lento y azul de tan púrpura
en una catedral de cuento alemán
entrando,
de tu mano de aguanieve, lento,
lento en su ritmo cadente,
constante, ralentado y vitreaux.

Beber, vino cerca de él. Seguir así:
"amándolo", despacio, en rojo y en rubí
y nombrarlo, en un beso
de pendiente olvidado,
comertelo todo, todo.
Amor tribal.

II

Pero...
el corazón que conociste,
que cayó como asustado
por un rayo gris,
ave en un puño...
que se echó para atrás;
alas replegadas en niebla de días
que se escondió
en el almanaque de tus miedos.

Que no permitió que vieras
bebieras,
sus lágrimas de frío.
Sus campos con cruces.
Sus árboles de alambre y sin hojas
en atardeceres de acero,
en Saenz Peña.

Y que se puso de pronto
blanco y negro.
Negro, como tu pelo.
Blanco, como tu desnudez...
Oh! Aro de fuego! Olvidado.
Al atardecer...

Y que no quiso entonces
que lo escuches: nunca más...

Nunca más, su pequeñito tam tam tribal.
Eólico. Puro como un caliz.
Corazón en madera de grenadilla roja.
Su latir fantasma.

Y ese corazón,
hecho de pobrezas y de arrobamientos
ante el estío todo - siempre -
de los sentidos heridos,
se dió
en silencio y en sombras, al olvido...

Al exilio de las cosas.
Destierro de lágrimas de azucar negra.
Amarga.

Ensueño simple hecho de adioses,
en andenes de trenes eléctricos.
De aguas de arrope de miel,
invisibles...
De Tilcaras y de catedrales...

Y ya no está contigo (ese corazón)
morochita de lecturas intensas.
Que ni entre líneas lo lees, ni lo leerás.
¿Ves?
No está.

Ni en este escrito de arpilleras.
Ni de santos griales de grenadilla.
Ni de aves migratorias en piedra negra.

Ni aquí.
En su línea curva. Cursiva.
Final.

5 de agosto de 2008

Photo: Petit Parisien by Willy Ronis

Sin título - Héctor Urruspuru

no hay nada más fotogénico
que un niño o un anciano
en el tiempo intermedio
el ojo de la cámara capta
nuestras poses fingidas
los años veloces
donde todo es guerra.


24 de julio de 2008

Julia gana en distancias – H.Urruspuru

Julia gana en distancias.
La cama. La rústica ventana.
La diéresis rosada de sus pezones
entre la “U”
de mis piernas que descansan.
Gana en distancias un poema secular.
Se encienden en la noche
los labios de Julia.

Un micro de amor los lleva lejos...

10 de julio de 2008

El Hombre Mediático – H.Urruspuru
(escrito a fines de los 90...)


Quisiera que tu poema me llegara desde lejos,
desde los campos.
Voceado por la gente.
En charlas de camioneros al costado de la ruta.

No quisiera jamás verte editado.
Ni que se molestaran por tus escritos en las radios.

Que tu poema tuviera el olor del lugar
donde fuera comentado.
Y que se leyera entre líneas que creciste
a base de aguas sanas, y de hogazas de pan,
(como hogazas de Dalí), levadas
entre trinos de pájaros.

Pero que ni se piense que tu poesía
fuera por ello banal, simple, cotidiana.
Que quedara en claro
cuan convocante de los humildes del nuevo orden
restableciente de los enfermos terminales
inspiradora de los suicidas
fuera.

Y la manera de arengar, disponer, reagrupar.
De fuegos de revolución y con esencias necesarias,
y repentina, como el beso liberador de la tormenta
en espacios abiertos.
Con el poder para derrocar a los corruptos
y al hombre mediático y sin juicios previos
sus fusilamientos.

No.

Que no se masturbara tu poesía.
No hiciera zapping.
No comprara histérica los nuevos mouse.
Nuevas release del software,
como nuevos liftings en Brasil.
Información. Más información!
Información como drogas duras.
Duro hardware duras retinas enfermas.
Piel blanca pegada a la pantalla.
Sonrisas de brillo irreal,
como muerte auto-asistida en la madrugada.

Titulares gritados.
Información. ¡Más información!
Como sexo pagado. Como coima.
Como fraude, estafa, mentiras. ¡Imágenes! ¡Imágenes!

Veloz hombre mediático...
Corazón de Movicóm.

Un poema tangible.
En el viento.
Que toda mi alma cansada
y lo que resta de mis dedos con sabor a dólar
esperan.

Un poema no editado.
Que llega entre murmullos.

Como lluvia que se vuelve río.
Desde lejos.
Desde los campos...

22 de junio de 2008


Violoncellista – H.Urruspuru

nerviosa - alterada araña -
la mano izquierda del violoncellista;
y la derecha, péndulo loco, insistente,
de un dios pagano...

sobre el ébano y el acero tensado
está, su oído inclinado...
y piensa,
piensa en Sebastián...

16 de mayo de 2008

Algunos de mis Haikus - H.Urruspuru


I - "Sin título"

bayaspirina
gran ojo en negativo,
única luna.


II - (Semi Haiku)

mosca en bonsai
se siente halcón
... se le nota el barrio cuando vuela.


III - "Sin título"

Pero te espero
en: “Conesa” y “Dehesa”.
Faltó la imágen.


IV - "Las nubes azules"

nubes azules
y al fondo un cielo blanco,
(algo... no anda bien...)

1 de abril de 2008


“Piano Erard” - H.Urruspuru

... un piano Erard en la oscuridad /
(sin sonido todo esto)
todo qué? la luz que también no luna? / la luna que asimismo la sed?

y beber, sí, con la actitud de un piano que va a estar en silencio
la mano que sostiene el vaso (esa impronta) / y un cuadro de Manet

el marfil de las teclas: el matiz de la luna
(esa impronta...)
y la madera negra y sostenida del bemol

y es, a partir de estas teclas,
que comienza entremezclada la voz enarenada de la noche

gracias Señor, porque así, la simpleza de este claroscuro
llega como un alivio, relax de marinas nocturnas en los sueños

suspiro profundo de semitonos.


13 de enero de 2008

Amantes - cuadro de Magritte

Cuerpos recién amados - H. Urruspuru

Si hay algo que quisiera decir,
antes de que la naturaleza me vuelva síntesis
(trazos de carbonilla),
es que amo, profundamente,
el olor de los cuerpos recién amados;
y la falta de orden en tu pelo y en tus gestos,
que quién sabe, de qué alturas vienen bajando...

Si hay algo que quisiera escribir
(dulce patrimonio de lo que es gemido)
(confesar)
es que soy un pintor y un músico fracasado
(sí)
sin embargo, la levedad azul de tu espalda en el cuarto,
es canción en cuerdas de acero
y un aguafuerte desmesurado;
y generan, el camino... demoradamente largo
de tus piernas desnudas que van,
de la cama perfumada al espejo del baño.

Naturaleza y síntesis, entonces. Carbonilla y trazos.
Quebrado amanecer de miel. Ruta solitaria.
Que seguramente no seré de ti, ni memoria de a ratos.

Pero hay,
hay algo que quisiera decir
(deliberada criatura de azúcar y cabellos despeinados);
y es, que amo... profundamente...
el olor de los cuerpos recién amados.

Castillo de Urquhart, Escocia...

Sin título - H. Urruspuru

uno debe tratar de focalizar en particular
el corazón de la noche que está en todas partes
ofrendarse en ese único latido
ser un fantasma que atraviesa muros
despertar al poeta que duerme
que sueña
que algo, silente, le ocurre en el aire

uno debe orar en una iglesia cristiana
pedir por una gaita guerrera
y que suene ella entre nueces
en la taza que vive breve entre los labios
de la mujer que más se amó
... y sistemático a las cinco, ese siempre té...

(... cuanto tiempo!.. que uno ya partió)

se atraviesa muros de musgos entonces
nogales
se espera por ella

ah!... fantasma profundo en el corazón de la noche
que entra en las casas de la memoria

único latido.

17 de diciembre de 2007

origami de Anubis...

Viendo los cometas - H.Urruspuru

Los cinco estábamos en la vereda, viendo los cometas.
Los cinco éramos mutilados de la guerra.
En nuestras manos vasijas de terracota
así en nuestros iris: galerías secretas de Egipto.
El gato velaba nuestros insomnios de nieve y morteros.
Nuestra mente era un cruel fenakistiscopio;
siempre tu apergaminado cuerpo en los campos de Marte.
Siempre.

-Son diez pesos, señora-
Tahúres en desuso acicalaban la arena
la arena
la arena.

-Son diez pesos, señora-
Los cinco en procesión silente por la ladera
del Chomolungma.
Los cinco en una almadraba de alucinaciones,
senderos equivocados.

“Señoras, señores... el infierno es no saber que hacer”.
Las ruinas son amarillas.
Todo es antiguo.
Anubis danza en la calle iluminada.

-Son diez pesos, señora-
Fueron los bombarderos y los miembros desparramados
en los escombros de la escuelita.

-Son diez pesos, señora-

El bramar de los camellos, el aliento caluroso del desierto.
Los cinco descompuestos de dolor, la morfina
en el torrente sanguíneo.
Somos ruinas amarillas.
Somos ruinas amarillas.
Kheops Kefrén... Ghizeh... Karnak...
La luna en los hospitales.

-Son diez pesos, señora-

Mi pierna, tu brazo, mis manos, tus ojos.
La depuración de las razas
en la boca de un fusil
y en los belfos de un loco.

Los lobos no mueren.
Los lobos no mueren.

-Son diez pesos, señora-
Los niños flotando en el río
el Nilo flotando dentro mío.
La moneda tintineando en la copa de metal.

Los cinco estábamos en la vereda, viendo los cometas.